miércoles, abril 15, 2009

Cerrazones

Hace rato que no me cierra este blog.
Rato largo que no me cierran mis trabajos.
Digo yo, ¿no será momento, de hacer lo que verdaderamente quiero?

sábado, abril 04, 2009

miércoles, abril 01, 2009

Del 83

Hay hombres que se hacen buenos, para los demás, cuando se mueren.
Y los hay buenos cuando viven.
Ayer me di cuenta que, de creer en Dios, debería agradecerle haber vivido esos años. De aire libre finalmente, de Serrat, de Recuerdos de la muerte, de juicios justos. Pero mejor, le agradezco a la vida.

sábado, marzo 21, 2009

Las cosas que pasan.

A pesar de todas "las cosas que pasan", tengo la sensación de que todo está dicho, sensación que que mi razón niega, con todo criterio.
Es quizás porque existe tanta palabra puesta, escrita o hablada. Los discursos, los blogs, los mails, las redes ¿sociales?, los comentarios de las noticias en los diarios, las llamadas a las radios, y siguen las firmas.
Entre toda esa palabra, hay poca lectura, poca escucha. Menos comunicación aún. Tanto anonimato impune, y donde no hay anonimato, ¡que bueno sería que lo hubiera!. Por eso, o está todo dicho o ni sabemos que es lo que se dice. Y a la larga una especie de impotencia: pido, reclamo, pero tan poco llega adonde debe llegar, y si llega, no importa demasiado.
Siento que las cosas que pasan, pasan, y quizás pocas menciones honrosas merezcan ser leídas y escuchadas.

Existencialismo a lo Sabina

Cuando busco el verano en un sueño vacío,
cuando te quema el frío si me coges la mano,
cuando la luz cansada tiene sombras de ayer,
cuando el amanecer es otra noche helada,
cuando juego mi suerte al verso que no escribo,
cuando sólo recibo noticias de la muerte,
cuando corta la espada de lo que ya no existe,
cuando deshojo el triste racimo de la nada.

Sólo puedo pedirte que me esperes
al otro lado de la nube negra,
allá donde no quedan mercaderes
que venden soledades de ginebra.

Al otro lado de los apagones,
al otro lado de la luna en quiebra,
allá donde se escriben las canciones
con humo blanco de la nube negra.

Cuando siento piedad por sentir lo que siento,
cuando no sopla el viento en ninguna ciudad,
cuando ya no se ama ni lo que se celebra,
cuando la nube negra se acomoda en mi cama,
cuando despierto y voto por el miedo de hoy,
cuando soy lo que soy en un espejo roto,
cuando cierro la casa porque me siento herido,
cuando es tiempo perdido preguntarme qué pasa.

Sólo puedo pedirte que me esperes
al otro lado de la nube negra,
allá donde no quedan mercaderes
que venden soledades de ginebra.

Al otro lado de los apagones,
al otro lado de la luna en quiebra,
allá donde se escriben las canciones
con humo blanco de la nube negra.

Nube Negra - Joaquín Sabina

A un semejante.

Vení que afuera está el turbión,
de tanta gente sin piedad,
de tanto ser sin corazón...


Eladia Blázquez

martes, febrero 17, 2009

La Cumbrecita

A pesar de no tener sonido, escucho el ruido del agua y el aire fresco. Desearía volver ahí ya.

Santa Fe al 1200

Domingo de febrero, a eso de las 6 de la tarde.

Galería Güemes

Me sorprendió no haberla visto antes. Entre San Martìn y Florida, cerquita de Plaza de Mayo. Una tarde de lunes lluvioso.

lunes, febrero 02, 2009

De la misteriosa

Creo que si hubiera visto esta foto hubiera creido que no es Buenos Aires. Pero lo es. Medrano y Paraguay. Ideal para estar de vacaciones.

Verde y celeste

Quisiera acordarme todo el tiempo que hay un cielo celeste, y un verde intenso. Un lugar en el que el silencio es paz, blanco. Con ruidito a agua, fresca, clara. Donde la noche es oscura y hay frazadas en enero.
Donde me gustaría estar ahora, sentada en el balconcito, haciendo con el palabras cruzadas, decidiendo la remera del día. Esperando al "rubio" de la Land Rover.
Contenta de haber estado y de acordarme hoy.

Ya quisiera yo

Ya quisiera yo ser librepensador,
no oír el rugir de tripas de tantos, ni su llanto, ni su dolor,
establecerme correcto, filósofo, neutral, independiente,
manejarme bien con toda la gente.

Ya me gustaría a mí alinearme con los no violentos,
regalar flores, descalzo, arrancadas de algún tiesto,
sin tener que poner la otra mejilla para nadie,
a no ser amenazado por ningún indeseable.

El caso es que me afectan las cotidianas tristezas,
la de los supermercados, la del metro y las aceras,
también las que me quedan lejos,
las de los secos desiertos, las de las verdes selvas.

El caso es que me parecen buena gente,
algunos luchadores del ocaso,
que se parten el pecho por ser escuchados,
que morirán en alguna esquina, tiroteados.

Quisiera ser más listo, pasar de largo,
saberme libre de culpa y limpio de pecado,
y ser alma caritativa, Maria Goretti o santa,
sufrir sólo un poquito, sólo lo que Dios manda.

No entender de política, ni de sus actualidades,
convencerme que es red de araña, nido de alacranes,
y mutilar mi alma y mi esencia de animal social,
saberme superior a tanta frivolidad.

El caso es que me afectan, quizás
demasiado, la tristeza de los suburbios, el drama urbano,
saber que seremos caníbales dentro de poco
y que no habrá carne suficiente para todos.

El caso es que me afecta, quizá más de lo normal,
tener tanto miedo al cruzar mi portal,
ver que arde mi ciudad o que sangra el asfalto.
Quizá debería ver menos el telediario.

Quisiera ser más listo, adoptar bien la pose,
librarme de etiquetas, hasta la de hombre,
y entender que sólo yo me entiendo
y que no me entiende nadie,
ser un buen ciudadano formal y respetable.

Omitir de mis canciones palabras como:
compañero, obrero, justicia, guerrilla, paz, hambre o miedo,
y hablar del amor, de cosas bonitas, de mis recuerdos,
contar alguna anécdota graciosa
de cuando era quinceañero.

El caso es que me afectan las cotidianas tristezas,
la de los supermercados, la del
metro y las aceras, también las que me quedan lejos,
las de los secos desiertos, las de las verdes selvas.

El caso es que me parecen buena gente,
algunos luchadores del ocaso,
que se parten el pecho por ser escuchados,
que morirán en alguna esquina, tiroteados.


Ismael Serrano

lunes, enero 12, 2009

Memoria

Me preparo para las vacaciones, para nuestras vacaciones. No quiero olvidarme de nada. Pero quiero olvidarme de todo.

Vida cotidiana

Los ruidos que se escuchan por la ventana (sólo esos que no me alteran) me hacen pensar todos los movimientos de una mujer que cocina, que abre y cierra puertas, que cocina con todo su amor para los que quiere.

Lunes a la mañana.

Busco la canción de Damian Rice, esa que dice Aleluya en alguna parte. La encuentro de casualidad. Paso por los edificios altos, esos que ayer miramos. Me pienso viviendo en otro lugar. Mientras, me acerco al trabajo.

Terapia fallida

Algo que aprendì en mí última terapia, fue que, si bien no se pueden modificar situaciones que nos hicieron daño en el pasado, se pueden pensar distinto para que duelan menos. Menos mal que lo aprendí. Con algunas cosas no puedo aún...

viernes, enero 09, 2009

Palabras más, palabras menos

Me topé, dando vueltas por ahí, con las palabras clave de este blog.

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lunes, diciembre 15, 2008

17 de enero.

Fue fácil, como todo se me hace ahora. Como todo me lo hace. Es fácil sentir, volver a lo que llena el alma.

Mañana de domingo.

Hubo tostadas, y algún que otro intento fallido de película en la tele.
Pero nada es lo mismo cuando no está.

Debo

Debo escuchar otra vez la guitarra del barrio,
y recorrer mi ciudad para reconocerla.
Debo volverme a encantar como supe de niño
y despertar como un dios que alargara la siesta.

Debo leer en el mar la lección de lo inmenso,
y renombrar el color que la vida me enseña.
Debo saber respirar un oxígeno fresco,
y regresar a ese sol que contigo me espera.

Debo aprender que mañana es un mundo habitable,
lleno de instantes, promesas y besos y sueños.
Debo encontrar la semilla del hijo y del padre,
debo bañarme otra vez en el claro deseo,
en el hondo deseo, deseo.

Debo ponerme a brillar con la luna entreabierta,
y recostarme en la paz que humedece tu abrigo.
Debo saberle cantar a una noche tan nueva,
como aquella que una vez estrenaras conmigo.

Silvio Rodriguez